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La realidad de una guerrera

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La merenguera Juliana Oneal ha dejado el miedo y el dolor a un lado para mostrar su vida tal cual es. Ayer lo hizo con una fotografía en sus redes sociales en la que se presenta sin el pañuelo que se ha visto obligada a usar, tras el tratamiento de quimioterapia para erradicar un cáncer de mama.

Con la imagen, Juliana le dijo adiós a octubre, mes de la prevención del cáncer de mama. Durante estos días la artista hizo pública la experiencia que experimenta con la enfermedad, concediendo entrevistas y llevando el mensaje de prevención a las mujeres.

Al conversar con LISTÍN DIARIO, la merenguera revela el significado que tiene esta hermosa fotografía de Robert Vásquez. “Cuando tuve cáncer a los 11 años y perdí el pelo, me sentía muy acomplejada (por la edad, sentir el rechazo y algunas burlas de compañeros en la escuela que se me quedaban mirando y no entendían por lo que estaba pasando). En todo ese proceso recuerdo que me tomé tres fotografías solamente y ni siquiera recuerdo donde están… por eso, decidí ahora mostrarme sin pañuelo y que quede plasmada en esa imagen que a pesar de todo lo que he pasado y vivido, estoy aquí, sonriendo y tratando de sobrevivir a este tercer proceso de cáncer… lo pensé muchísimo… dudé muchísimo, pero al final, la publiqué para que todo el que esté pasando por esto deje a un lado los complejos físicos, no solo por la pérdida de cabello sino por las cicatrices que deja (físicas y emocionales)”.

En el escrito que publicó  en su cuenta de Instagram también celebró el crecimiento de su cabello y llevó un anuncio alentador a las personas que pueden estar padeciendo la enfermedad.

Al enfrentar su tercer cáncer, Juliana ha decidido hablar de la enfermedad, aunque para ella no ha sido sencillo hacerlo.

“Aunque en estas últimas semanas he sido un poco más abierta, pero Dios me ha dado la fuerza para poder sobrellevar todo esto y que la frustración y el dolor que sentí en algún punto de este proceso, cambiarán a optimismo, paz y confianza en que todo este proceso pasará”, sostuvo.

En una pasada entrevista para este diario, la merenguera confesó no ser tan fuerte como la gente la percibe y esa valiente mujer a la que el pueblo ha apodado “La guerrera” se enfrenta a días que no desea continuar, pero su fe en Dios, el apoyo de su familia y sus amigos han sido muy importantes en este proceso.

Actualmente, la artista se ha visto doblegada por la vida a aceptar no ser independiente y a dejar a un lado lo que más disfruta en la vida: la música y los escenarios. Aunque también en estos momentos tiene la necesidad de depender de otras personas, la situación le ha permitido conocer a sus verdaderos amigos y quienes no lo son, viviendo momentos de desengaños y fuertes realidades que ha tenido que enfrentar, pero lo más importante es que continúa de pie.

A pesar de todo ello la artista acepta su nuevo apodo y se considera una guerrera, pero también reconoce el término en otras personas que libran batallas todos los días. Este es el tercer cáncer que enfrenta la artista, en su niñez padeció de linfoma de Hodgkin y en el 2013 rebasó el cáncer de tiroides.

LA REINA DEL MAMBO 
Juliana O’neal, conocida como “La reina del mambo”, es una intérprete de merengue. Nació el 28 de junio de 1988 en Santo Domingo. Alcanzó reconocimiento en 2006 con una versión en Merengue del tema “Antes muerta que sencilla”. A partir de ahí su popularidad fue creciendo y ha cosechado éxitos como merenguera.