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¿Te lanzas o te lanzan? Tu decides

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Manauri Jorge

Por Manauri Jorge

Por cada diez jóvenes que ves por la calle hay tres que no trabajan –si son universitarios quizás lleguen a cinco–. De los que sí tienen un empleo el 80% no gana ni RD$20,000 al mes y de los que sí, menos del 10% lo hace en su área de estudios (ONE 2014/2015). El Observatorio del Mercado Laboral Dominicano del Ministerio de Trabajo estima que unos 582,685 jóvenes ni trabajaban ni estudiaban (los “ni-ni”).

Si por gracia o desgracia es mujer, me permito decirle que el desempleo aumenta hasta el 38%. De las que sí trabajan en un empleo formal, deben conformarse con ganar hasta RD$3,000 menos que los hombres, aunque hagan igual trabajo y mejor que ellos.

Cada año salen 40 mil nuevos profesionales y solo se crean 4 mil puestos de trabajos para ellos. ¿Y el resto? El Gobierno asegura que ha creado más de 550 mil plazas, pero lo que no especifica es el grupo ocupacional que eleva la hipérbole. Para una persona sin pupitre (8.5 %) el desempleo es mucho menor que para los bachilleres (18.6 %) y universitarios (14.2 %); no es casualidad que la mayor tasa de desempleo la presenten los trabajadores de oficina (13.2 %).

El Estado argumenta que la tasa de desempleo abierta (buscadores) está en un 5.9 % y la ampliada (todos los desempleados) es de un 13 %. De acuerdo con el estudio “Duración y recurrencia del desempleo en la República Dominicana” del investigador Marvin Cardoza, usted podría caer entre el 46 % de los que experimenta el desempleo a largo plazo.

Y sigue… El 68 % de los hombres ha caído en desempleo al menos una vez, frente al 60 % de las mujeres. Estos datos revelan una inestabilidad de un 65 % en el mercado laboral. Pero, además, “solo el 49 % de los individuos que logró regresar a un trabajo lo hizo en la misma actividad que realizaba, de esos el 64 % con un salario menor”.

La investigación encontró que el 57 % de la gente cuyo estado civil es casada, sufre la desocupación laboral, mucho más que una soltera (43 %). Si por mala suerte pasa de 59 años, lamento decirle que sus probabilidades de conseguir empleo bajan a un 40 %. Hace tres años esta media isla estaba en el lugar 144 de 189 países en lo relativo a la facilidad para la apertura de un negocio o emprender

¿Cuál es la salida para los jóvenes? Necesariamente toca emprender. Hay 1,8 millones de trabajadores independientes o informales en suelo dominicano, pero eso no significa que tengan negocios potables. Emprender conlleva mucho más que sacar una mesa y vender empanadas; necesita de una logística, una inversión en publicidad e imagen corporativa, un plan de trabajo, una estrategia de mercado y una visión posible.

Con el auge que presenta la Web 2.0 las oportunidades de vender y comprar se han disparados. Instagram, Youtube y Facebook se convierten en las plataformas más usadas por los anunciantes para llegar a los más de cinco millones de personas con acceso a Internet en el país. Es tanta la influencia que ya se puede vivir de los “likes” y los “view” porque las marcas pagan a quienes amplifiquen el consumo de sus productos.

Cuando escucho a un semejante sentirse limitado por la falta de un empleo de salario pírrico, me dan ganas de ofertarle un cocotazo –no a la violencia- porque tenemos las herramientas para marcar la diferencia, para crear nuestras propias fuentes de ingreso; lo único que necesitamos es creatividad, planificación, consistencia y conocimiento. No es fácil comenzar un negocio en este país, pero creo que es más difícil comenzárselo a otro.

Por las redes se puede ofertar de todo y para todos: desde pinchos hasta yipetas, desde pizza hasta helados en fundita, desde corbatas hasta herramientas. El éxito del emprendedor dependerá de la creatividad en las ventas, la presentación del producto y, sobre todo, el costo competitivo. No basta con lanzarse, hay que saber hacerlo.

Surgen oportunidades desde la Vicepresidencia, desde el Ministerio de Industria y Comercio, las distintas cámaras de comercio internacionales, dos startup al año, el Ministerio de Educación en proyectos didácticos, varios programas privados y cientos públicos. Desde 2012 se dispuso la creación del Programa Nacional de Emprendimiento que llegó para sumarse a Emprende (primera incubadora de cibermarketing), los recursos del llamado “Capital Semilla” del Fondo Multilateral de Inversiones y, por supuesto, una red de interesados que aportan el capital inicial de los proyectos.

Del Estado solo necesitamos que no nos frenen tanto con la burocracia administrativa, que no nos pongan tanta carga impositiva sin capital semilla y nos brinden un servicio de calidad en seguridad, energía, agua y transporte. Es más, no nos faciliten nada, con que no nos estorben nos basta para agarrar nuestra realidad y cambiarla. Si nos niegan la brecha, tendremos que tomarla. Lo que no podemos es seguir estancados, ya basta.