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    ¿Puede afectar el incidente a Ortiz en sus aspiraciones al Salón de la Fama?

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    En una época en que la corriente sabermétrica manda, con los porcentajes primando sobre los totales, la candidatura a Cooperstown de David Ortiz siempre ha generado interrogantes sobre que llegue a puerto a corto plazo desde que aterrice por primera vez en manos de los escritores, en el otoño de 2021.

    El escaso aporte defensivo expresado en que solo jugó en la inicial en 278 de sus 2,408 partidos ligamayoritas (11.5%) y costó seis carreras le pasa factura en las 55.3 victorias sobre jugador reemplazo (WAR) que Baseball-Rerecence le otorga (FanGraphs le da solamente 51.1).

    La media para los inmortales que no fueron lanzadores es 69 WAR (estadística que resume para el béisbol lo que el PIB para la economía de un país), un número que deja al Big Papi en medio de mortales como Jeff Kent y Joe Mauer.

    De hecho, Ortiz tuvo un WAR negativo (-20.9) con el guante, si bien sus 541 jonrones, 1,768 vueltas impulsadas y una línea de .286/.380/.552 en bateo/OBP/slugging son números de respeto.

    Pero desde que el domingo el ex toletero de los Medias Rojas recibiera un disparo que atravesó su cuerpo en un incidente que su vocero declaró como sicariato ha llovido la pregunta de si este episodio puede pesar en sus aspiraciones a tener un nicho en el sitio más sagrado del béisbol.

    ¿Qué dicen las reglas?

    En el capítulo cinco de los puntos a tomar en cuenta para el Salón de la Fama se explican las condiciones que un votante de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) debe considerar a la hora de sufragar: el récord del jugador (estadísticas), las habilidades, integridad, deportividad o espíritu deportivo, carácter y contribución al equipo.

    Para Pete Rose, líder de hits de todos los tiempos, su vínculo con las apuestas mientras estaba activo le cerró las puertas a Cooperstown (fue declarado inelegible), pero Ty Cobb confesó en su biografía que mató un hombre en Detroit, en 1912, e ingresó en la primera clase halloffamers (1936).

    De hecho, la sospecha de uso de esteroides, un tema moral, es el argumento que tiene afuera de Cooperstown a figuras como Barry Bonds y Rogers Clemens. En el caso de Manny Ramírez, este falló dos veces a las pruebas.

    Reacciones

    Roosevelt Comarazamy, abogado y cronista deportivo por más de 50 años, considera que con base en las informaciones publicadas hasta el incidente, no afecta las aspiraciones de Ortiz a la inmortalidad.

    “A mi juicio, el hecho en que se ha visto envuelto David es un acontecimiento fuera del béisbol, que no creo que comprometa su elegibilidad dado que en el hecho que nos ocupa se trata de una víctima, diferente a lo que hubiese sido en el caso de que Ortiz hubiese sido el actor del hecho”, dijo Comarazamy.

    Otros veteranos cronistas con sobrada experiencia en la materia afirman que es prematuro hacer un juicio, porque de momento se desconocen los detalles sobre la autoría intelectual del atentado, pero coinciden en que si Ortiz no tiene relación comprometedora con el hecho este no afecta el tema Cooperstown.

    Citan casos de carácter moral que sí afectaron o retrasaron a inmortales, como al puertorriqueño Orlando “Peruchín” Cepeda y su intento por introducir drogas a Estados Unidos (pudo ingresar por el Comité de Veteranos en 1999 tras fallar 15 veces vía BBWAA) y Roberto Alomar, un serio candidato al primer intento, pero cuyo episodio donde escupió al árbitro John Hirschbeck (1996) pudo incidir para que esperara un segundo año.

    Pero Fergunson Jenkins, un ganador de 284 partidos, con 3,192 ponches y 82.2 WAR, fue al tercer año que ingresó y superando el límite por milímetros (75.4%). En 1981 se le encontraron tres gramos de cocaína, 2.2 de hachís y 1.75 de marihuana en una redada en su Toronto natal y una suspensión de la MLB solo duró dos semanas.

    Ser designado le ha restado

    La condición de jugar como bateador designado la mayor parte de su carrera le restó a Ortiz hasta los años de su mejor desempeño para las votaciones al Jugador Más Valioso (2005 y 2006) cuando tuvo líneas de .300/47 HR/148 CE y .287/54/137 CE, pero finalizó segundo y tercero en las votaciones, primero tras Alex Rodríguez y luego tras Justin Morneau y Derek Jeter. De hecho, a Edgar Martínez le tomó 10 años de espera para convertirse en enero pasado en el primer pelotero con la posición de designado como su principal que es elegido al Salón de la Fama. Y el puertorriqueño jugó un mayor porcentaje de tiempo defensa que Ortiz (592 de 2,055 partidos, un 29%). Frank Thomas estuvo en 1,310 encuentros como designado y 971 en la inicial (41%).

    @diariolibre